Privatización en cubierta en el grupo público Tragsa.

Privatización en cubierta en el grupo público TRAGSA.

Creemos, desde Alternativa Proletaria, que es importante que se conozca lo que está pasando en este grupo público. Dicho grupo es el siguiente “plato” a devorar por el insaciable apetito burgués. La situación laboral en las empresas del grupo público TRAGSA es lamentable, basta con leer lo que dijo el diario La República, el pasado octubre, que hablaba de “despidos masivos e ilegales en TRAGSA”, o en diversos blogs, pero hay más… sólo hay que hablar con los trabajadores para pulsar la verdadera situación de un drama que se cierne sobre una empresa pública. Un grupo público con más de dos mil trabajadores, de los cuales el 70% eventuales.

Si analizamos, de forma global, el momento económico y laboral en el que vivimos hallaremos las respuestas ante esta situación concreta. Nos encontramos ante un gobierno que dice defender los intereses del trabajador, un gobierno que, según su sindicato satélite (UGT), es el mejor aliado de los trabajadores.

Sin embargo, lo que realmente está asegurando es “la paz social” necesaria para la supervivencia y recuperación de los empresarios y banqueros, a costa de precarizar los puestos de trabajo. Además, ha empezado a plantear una ya meditada y cuasi pactada reforma laboral. Ha sido el mejor gobierno para los empresarios, puesto que la socialdemocracia, de nuevo, ha cumplido su misión de apaciguar las protestas proletarias en una situación delicada, en una economía en crisis.

A su vez, los principales sindicatos del sistema (UGT, CCOO, CSIF, etc.), son fieles cumplidores de las ordenes mandadas por su matriz política (en este caso, el PSOE). A ninguno les interesa perder su posición dentro del sistema, debido a que viven gracias a ser parte de ese puzle llamado Estado. No les interesa desmontar el sistema burgués, debido a que sus ingresos y su poder derivan de él.

El director de este drama esperpéntico no deja de ser otro que la burguesía. En su avidez por seguir acaparando mercados, y así seguir acumulando capital a costa del trabajo no pagado a los trabajadores, ha puesto sus ojos en los últimos mercados que quedaban por explotar: el sector público. El objetivo es subcontratar más del 50% de los servicios y quedarse con los más de dos mil millones en contratos que da el Estado para estudios, redacción de proyectos, control y vigilancia de las obras.

La sanidad, la educación, las empresas públicas…, lejos de la socialización, es decir, de avanzar las condiciones para que dichos segmentos pasen de ser públicos a socializados y gobernados por los propios trabajadores mediante asambleas, están siendo desmantelados y privatizados por un gobierno “socialista” con el consentimiento de sus herramientas sindicales. Siguen apuntalando el sistema capitalista del cual ellos forman parte, y de paso, cumplen la misión que les ha sido encomendada por la burguesía.

En este caso, el grupo TRAGSA funciona según derecho privado, es decir, como empresa privada, acumulando el capital a costa de la plusvalía generada a través del plustrabajo producido por los trabajadores. De este modo, “el Estado de derecho” es otro capitalista más al que mantener. Por lo tanto, el microcosmos del grupo TRAGSA, con todas sus empresas, cumple su función en el macrocosmos estatal.

En este sentido nos encontramos con un gobierno que cede ante las presiones del grupo de ingenierías asociadas, Tecniberia. En dicha presión, no sólo ha cedido a Tecniberia hasta el 50% del mercado, sino que el grupo TRAGSA ha iniciado una política de subcontratación a dichas ingenierías, lo que curiosamente incrementa los costes, pues el coste del trabajador subcontratado es del orden de 3 veces superior al de un trabajador contratado, teniendo además una situación más precaria que el contratado directamente.

A costa del empleo directo se fomenta una subcontrata cuyos costes desorbitados no benefician al trabajador subcontratado, sino a los bolsillos de la subcontrata y, por otro lado, la subcontratación cambia trabajadores con menor precariedad por trabajadores sumisos debido al resultado de la precarización que lleva consigo la mencionada subcontratación.

Como se dijo en el periódico La República, “Durante años la política de empresa ha sido hacer contratos temporales hasta llegar a dos años, y entonces el empleado pasa a plantilla con contrato indefinido. Sin embargo, este año se ha producido un cambio en la dirección y en RRHH, y se han colocado en dichos puestos personas de confianza del Ministerio. Con la situación de crisis que se vive en el país, y aun siendo una empresa que genera importantes beneficios, y según denuncian los trabajadores, desde el Ministerio se han dado órdenes de que la empresa ha de cesar su crecimiento, no firmándose ningún contrato indefinido más”.

Nos encontramos ante una dirección de origen político, es decir, “socialista”, que lejos de realizar sus vociferadas promesas, está fomentando la inestabilidad y la precarización laboral para engordar las arcas de los capitalistas. Pero no solamente esto, sino que está regalando y prostituyendo empresas de capital público que teóricamente nos pertenecen a todos (después dirán a la hora de que paguemos impuestos que el Estado somos todos), cuyos beneficios no solamente sociales, sino económicos, podrían engordar las arcas estatales si siguieran siendo públicas.

 Ante todo este despropósito, nos encontramos con un Comité de Empresa que en vez de apoyar los escritos en prensa que reflejan la situación, los denuncia, y en vez de airear el asunto y apoyar dichas acciones, pretende silenciar la lucha.

Los trabajadores han confiado la defensa de sus derechos a la propia empresa (esto no es nuevo en el panorama laboral español). A la mayoría del Comité no le interesa, además, movilizarse porque pararían la ejecución de los proyectos a ellos encargados, anteponiendo así, sus intereses de ascenso particular al de los trabajadores. Otros miembros querrán mantener la paz siguiendo la consigna de sus superiores sindicales y así aspirar a ser liberados y vivir a costa del trabajador. Esto es un ejemplo de lo que son los comités de empresa y para qué sirven, en estos momentos, las elecciones sindicales.

Pero este posicionamiento del comité no es una sorpresa. El comité está compuesto por los sindicatos mayoritarios y dichos sindicatos son uno de los pilares del gobierno, el cual nombra a la dirección de la empresa… son los mismos… es, en el mejor de los casos, idealismo puro que éstos luchen por sus representados, es decir, por los trabajadores. La mayoría son jefes, es decir, la cara de la empresa ante los trabajadores.

En esta empresa la táctica del comité y la empresa ha sido engañar a los trabajadores en referencia a la situación de los que están trabajando sin contrato, es decir, trabajadores que se les ha cumplido el contrato pero siguen en nómina aludiendo al “fraude de ley”. Sin embargo, no existe ningún “fraude de ley”. La situación de trabajar sin contrato por caducidad de éste pero en nómina y cotizando a la Seguridad Social está recogida en el ordenamiento jurídico laboral: el trabajador pasa a ser automáticamente indefinido y como tal debe de ser tratado y reconocido por la empresa con un nuevo contrato que refleje la actual situación contractual.

Los trabajadores están solos. El comité de empresa por los motivos antes expuestos, ha boicoteado todo intento por parte de los trabajadores de defender sus puestos de trabajo. Sólo ha planteado “una sentada” (como si fuera un patio de colegio) para enfriar los ánimos junto con una nota de prensa ridícula. Los trabajadores que propusieron otras alternativas fueron ignorados. El esperpento alcanzó cotas inimaginables cuando el comité no se responsabiliza de su propia criatura (la nota de prensa), advirtiendo a los trabajadores que a partir de ahora están solos.

Lo curioso es que realmente el trabajador siempre has estado solo, puesto que el comité solo mira por la máquina de café, por el mantenimiento de sus privilegios y por el “bien” de la empresa, y no por los derechos de los trabajadores. Para ellos, como para la empresa, los trabajadores son un número más del cual servirse.

Por otro lado, tanto el comité como la empresa intentan dividir a los trabajadores haciendo ver que sólo es un problema que afecta a los temporales. Sin embargo, el trabajador indefinido debe de ser solidario con los que no lo son, pues cuando no queden de éstos irán a por ellos. La orden es clara desde el Estado: dar paso a la iniciativa privada. La empresa y el comité dividen al trabajador y así que la lucha pierda fuerza. Si los indefinidos no se unen a la lucha su destino tarde o temprano será el mismo: la calle, el paro o la precariedad.

Como se planteó en prensa el pasado octubre, “actualmente, muchos de sus empleados se encuentran en fraude de ley, es decir, han pasado dos años y no solo no se les ha dado a firmar un contrato indefinido sino que en muchos casos se les ha hecho firmar un nuevo contrato temporal. Las nuevas órdenes, además de no hacer más contratos indefinidos, son las de despedir a los empleados a quienes les toque ser indefinidos el año que viene, no renovando sus contratos temporales a final de año, y de despedir a la gente que ya debería ser indefinida también a final de este año, y de forma ilegal, sin pagar la clásica indemnización de 45 días por año de trabajo”.

Por último, no queremos dejar de señalar que las subcontratas del sector (ingenierías y telecomunicaciones) son Empresas de Trabajo Temporal “camufladas”. Ello supone la mercantilización aún más del trabajador. De él no sólo vive la empresa que recibe el plustrabajo, sino además la empresa que proporciona la mercancía, es decir, que proporciona el trabajador a la empresa matriz. Sin exponer nada, dichas subcontratas cobran mínimo hasta 3 veces más que el coste de la contratación directa del trabajador por parte de la empresa adquirente del servicio.

Desde Alternativa Proletaria creemos que si nadie trabaja por el trabajador, que nadie decida por él. En este caso, como en muchos otros, los comités encauzan las luchas haciéndolas perder fuerza, son parte de la empresa y tienen privilegios que los trabajadores no tienen. Por esta razón, apoyamos la organización de unos comités obreros, verdaderamente asamblearios, que sirvan para los intereses reales de l@s trabajadores.

Puedes desacargar esta Hoja Informativa (en formato pdf) en la sección Boletines de Centros de Trabajo

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