Frente a los ataques del capital, ¡Huelga General en la Unión Europea!

Quienes hacemos Alternativa Proletaria queremos mostrar nuestra solidaridad con los cientos de miles de trabajadores que ayer hicieron Huelga y salieron a la calle a manifestarse en una jornada de lucha, protestando así contra el robo de sus salarios y los recortes sociales. A su vez, queremos animarl@s a que sigan en la lucha, a que no se dejen amedrentar por la presión de los medios de comunicación capitalistas y que rompan la desidia de las organizaciones políticas y sindicales que se autodenominan de izquierdas.

Nosotros, en España, estamos afiliados a los sindicatos CGT y CNT y hemos ayudado y participado, en la medida de nuestras posibilidades, en todas las acciones que se han celebrado en estos días atrás en nuestras localidades, sean o no de nuestros sindicatos. La Huelga de ayer no fue ni un éxito ni un fracaso. La nueva realidad económica impone sus reglas, con la norma legal de convocatoria al capitalista, por ejemplo, le da tiempo prever y reestructurar la producción y la productividad sin ningún problema, de ahí que la incidencia pueda parecer escasa.

Pero si algo quedó claro ayer es que, por ahora, sólo los funcionarios pueden hacer Huelga y no ser despedidos al día siguiente por los empresarios. A pesar de tantos años de desprestigio, de una política sindical errónea y de que incluso algunos pretendan hacerles perder su derecho laboral por haber aprobado unas oposiciones, ellas y ellos, quienes tienen un trabajo fijo, pueden y deben abrir el camino hacia la Huelga General de todos los trabajadores españoles, para frenar todo lo que se nos avecina, y veremos, desgraciadamente, en nuestras nóminas y en los servicios públicos y sociales dentro de muy poco. ¿Dónde llevará todo esto? ¿Fue la Huelga de ayer el ensayo de otra más fuerte contra Zapatero y sus recortes?

El primer reto que tenemos está en eso precisamente, en RECUPERAR LA UNIDAD DE LOS TRABAJADORES, en romper la división ficticia creada por el capital entre funcionarios/y no funcionarios, autóctonos/inmigrantes, sexo, región, nacionalidad, parado/activo, etc., sólo hay trabajadores y capitalistas, es decir, burgueses y proletarios, y quienes apoyan a unos y a otros. Romper esa división es fundamental para afianzar la unidad de las luchas. El capitalismo, en estos días, está atacando salvajemente unas conquistas sociales arrancadas en decenios de lucha y la respuesta de los trabajadores tiene que ser desde la unidad. Superar la indecisión, la división y la mojigatería (o falta de audacia) hará que incluso las luchas victoriosas parciales o sectoriales (que hasta el presente terminaban siendo pura insuficiencia en el marco capitalista) conduzcan al fortalecimiento proletario contra el capital.

Ayer, los trabajadores con conciencia de clase y miles de activistas sabían que era su obligación salir a la calle, que había que estar ahí, que la militancia es hacer panfletos, repartirlos en los centros de trabajo, en los institutos, en las plazas, poner carteles, animar a la gente a hablar, a opinar, a criticar a quien sea, esa es la lucha obrera diaria que tenemos que aprender y hacer y que ese es el camino para ser más, y, por supuesto, para criticar en la calle a quienes aplauden al capital, demostrándoles que no nos vamos a quedar de brazos cruzados, que ya no nos valen las excusas como “no me gustan los sindicatos y no voy con ellos”, “esto no va conmigo”, “yo no hago Huelga para que encima me quiten más dinero”, etc. Todo eso es palabrería de la derecha y de la supuesta izquierda, que hoy saca pecho en todos los medios de comunicación diciendo que los trabajadores no tienen organizaciones sindicales ni sociales, que son pocos, y hay que seguir la ofensiva para que nosotros paguemos la crisis, imponiendo una nueva reforma laboral el próximo 16 de junio. A todos aquellos que tienen esta actitud también tenemos que combatirlos en nuestros centros de trabajo, barrios, ciudades, plazas y hasta en los bares.

Nadie sabe mejor cómo está la clase obrera española que los trabajadores con conciencia de clase y, especialmente, los activistas y militantes de base. Somos muchos los que llevamos años hablando y discutiendo sobre la pasividad, la despolitización, el miedo, el conformismo,…, todo lo que describamos es poco, pero es una realidad que se ha generalizado entre la clase obrera española en los últimos treinta años. Las razones también las conocemos, el capital y su ideología se imponen a través de sus medios, así como la labor de desmovilización social que han llevado a cabo las organizaciones que se autodenominan representantes de los trabajadores que lo único que han buscado es un sillón o pactar con el enemigo. ¿Ha cambiado la tendencia?

Lo que ha hecho el PSOE en este sentido no tiene nombre, sobre todo porque abre con su política el paso a la derecha y al nacionalismo y lleva a la desilusión, una vez más, a millones de trabajadores. Por su parte, IU cuando ha tocado el poder no ha realizado una política ni tan siquiera socialdemócrata, se ha adaptado totalmente a las necesidades del capital. Pero, sin duda, lo que han hecho los sindicatos Comisiones Obreras y UGT, pactando y pactando, tragando y tragando todo lo que le ofrecían, garantizándose sus opulencias propias en la época del despilfarro, ha roto cualquier posibilidad de vertebrar en torno a estas organizaciones un nuevo movimiento obrero combativo. Pero esto se ha acabado, la crisis económica capitalista se va a llevar por delante incluso a todas las organizaciones políticas que lo único que pretenden es gestionar la riqueza de la burguesía o a las organizaciones sindicales que se dedican sólo a negociar convenios colectivos con los empresarios. Ya no se le puede decir a la gente “vótame a mí, que este es muy malo”, o “hay que buscar la paz social y negociar con los empresarios”. Ya no podrán prostituir más las huelgas porque serán la culminación de un profundo proceso de luchas y acciones colectivas.

El descrédito de todas estas organizaciones es brutal. Sabemos perfectamente que las estructuras de las organizaciones están caducas, no sirven, y los burócratas sindicales son unos inútiles y un peligro para el conjunto de los trabajadores. Pero, a su vez, sabemos que el sindicalismo alternativo, aunque crece poco a poco, es todavía mínimo, que el anarcosindicalismo no tiene arraigo en España puesto que los que tienen las siglas no participan en las elecciones pero tampoco están presentes en las manifestaciones y en los actos, salvo los suyos, y los que no tienen las siglas y participan en las elecciones salen a la calle, pero no pueden convocar una huelga general porque no la harían ni sus propios afiliados. Lo peor de todo, es que la autocrítica prácticamente no existe entre estas organizaciones, desde los sindicatos nacionalistas, hasta CGT o CNT, y sus estructuras, basadas en el concepto “región”, impiden que puedan ser incluso funcionales, pero es que también tienen liberados sindicales y algunos trabajan en fundaciones y haciendo de todo menos hablar del presente, de la crisis económica y de cómo movilizar a la gente en los barrios o en los centros de trabajo.

Así, pues, el segundo reto que nos planteamos actualmente es que LAS CONVOCATORIAS Y ACCIONES DE QUIENES QUEREMOS SALIR A LA LUCHA TIENEN QUE SER UNITARIAS, ya no hay excusas como “yo soy más puro y yo no voy con estos”, “no me gustan los de Comisiones y UGT”, “yo monto mi propia organización, mi manifestación y el resto que me siga”, “yo sólo hablo vasco o catalán”, eso son excusas que conducen a lo que hoy se ve, una atomización y una fragmentación sin precedentes, en la educación, por ejemplo, convocando huelgas en días distintos en regiones distintas, existiendo tres o cuatro manifestaciones el Primero de Mayo en la misma ciudad. Así, es imposible que la clase obrera pueda hacer algún tipo de demostración de fuerza para frenar los ataques continuos del capital. Nos tendremos que comer nuestros propios egos y crear discusiones en nuestras respectivas organizaciones sindicales y políticas de por qué no vamos todos juntos, y en el mejor de los casos crear ASAMBLEAS POPULARES, abiertas, democráticas, en las plazas públicas, donde la gente pueda expresar su opinión, y discuta qué se puede hacer. Volver a encerrarnos en nuestras sedes y no estar en la calle será nuestra derrota, y esta vez puede que sí, la definitiva. Acciones unitarias en el que las masas puedan cuestionar incluso lo que está haciendo esta clase de dirigentes de las organizaciones sindicales o políticas y no se dejen domesticar por estas.  

La fuerza del capital es enorme, no sólo Zapatero es un títere del capital financiero, todos los gobiernos europeos se ha lanzado a cumplir las exigencias de los grandes organismos internacionales; primero endeudaron a los estados y ahora imponen durísimos recortes salariales y sociales. Por esto, nuestro tercer reto, no puede ser otro que MIRAR A EUROPA Y PREPARAR LA LUCHA INTERNACIONAL contra el capital., y si para frenar al capital hay que convocar una HUELGA GENERAL EN TODA LA UNIÓN EUROPEA, pues hay que hacerla. Entonces, millones de trabajadores aprenderemos qué es el Internacionalismo proletario y el sentido de la frase del Manifiesto Comunista, ¡PROLETARIOS DEL MUNDO, UNÍOS!

Puedes descargar esta Hoja Informativa (en formato word/pdf) en la sección Alternativa Proletaria

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: