Frente a la crisis capitalista, ¡trabajadores de todos los países, uníos!

febrero 25, 2010

Alternativa Proletaria, 24 de febrero de 2010

Frente a la crisis capitalista, ¡trabajadores de todos los países, uníos!

Los trabajadores que conformamos Alternativa Proletaria entendemos que el capitalismo se encuentra en una fase de crisis en la que va a permanecer mucho tiempo. Crisis muy distinta a la que padecimos en 1993 y que nos llevó a la precarización de nuestras vidas. Ahora los capitalistas necesitan, en primer lugar, facilitar y abaratar el despido de mano de obra para reducir sus costes de producción, o bien, sustituirla por otra más barata y sumisa; en segundo lugar, aumentar la jornada y la vida laboral; y, por último, congelar o reducir el salario. La crisis ha destruido más de cincuenta millones de empleos en todo el mundo, y la salida capitalista a la misma no supondrá la creación de los mismos puestos de trabajo.

El capital subsiste porque extrae su beneficio del trabajo asalariado. Y existe un tipo de trabajo asalariado que, en estos momentos, quiere ser transformado prácticamente en trabajo esclavo. Ese es el trabajo que están desempeñando los millones de trabajadores que residen en nuestro país y que han nacido en el extranjero. Mano de obra joven que ha sido trascendental, desde mediados de los años noventa, para algunos sectores económicos como la agricultura, la construcción, la hostelería, el comercio y el servicio doméstico. Quienes han contratado abundante mano de obra extranjera han conseguido unos beneficios como no se recordaban en nuestra historia económica reciente, o mejor dicho, han realizado la sobreexplotación más importante de nuestra historia económica reciente.

Actualmente, viven en España más de cinco millones y medio de personas nacidas fuera de nuestras fronteras. Los barrios habitados casi en su mayoría por “extranjeros” existen en casi todas las grandes ciudades. Siguen entrando en torno a cuatrocientos mil al año, pero como novedad, en 2009, han empezado a salir más. Estos trabajadores están siendo una de las grandes víctimas de la crisis capitalista. ¿Han ocupado o no los puestos de trabajo peor pagados, los más peligrosos o los que nadie quería? En España, en los últimos años casi el 90% del empleo que se creaba era eventual, y este ha sido fundamentalmente el que se ha destruido con la crisis. Para los extranjeros, éste era casi el único tipo de contrato que tenían, de ahí que las cifras del paro entre los “trabajadores inmigrantes” lleguen al 28%, especialmente en la construcción.

La solución que plantean el gobierno y los empresarios a los más de cuatro millones de parados, y de éstos al gran número de trabajadores extranjeros, es la recolocación en otros sectores económicos. ¿Pero en qué otros sectores económicos vamos a trabajar si durante años se ha potenciado que exista una gran mano de obra barata y mal cualificada? Por supuesto, tampoco vamos a eximirnos de responsabilidad, los trabajadores (autóctonos y extranjeros) hemos caído en la trampa del capital, nos hemos dejado llevar con la euforia especuladora, y ahora, sin embargo, estamos aceptando trabajar más y cobrar incluso menos. Pero sabemos también que esto es la dictadura del mercado laboral, o aceptas o a la calle. Es la lucha de clases y en épocas de crisis se acentúa. A corto plazo, entendemos que la solución es el reparto del trabajo, sin reducción de salarios, donde están trabajando dos casi seguro que pueden trabajar tres.

El capital no tiene fronteras y no mira la nacionalidad de aquel a quien puede extraerle el beneficio, la plusvalía. Los capitalistas utilizan el Estado como instrumento de su poder. En el momento en el que lo necesitan para desarrollar toda una política contra la clase trabajadora fortalecen la represión y el control policial. Los “trabajadores inmigrantes” en todo el mundo están siendo perseguidos, humillados, detenidos y, a veces, asesinados. En la Europa del capital, en Italia, se pretende crear una especie de permiso de residencia por puntos, “que obligará a los extranjeros a superar diversas pruebas y exámenes en dos años para residir legalmente en el país”; mientras tanto, el gobierno francés pretende recortar aún más los “derechos de los irregulares”, acelerar los procedimientos de repatriación y crear “zonas de espera para los indocumentados”.

Todas la medidas que se están desarrollando en España contra estos millones de trabajadores, a los que se les da el calificativo únicamente de “inmigrantes”, para no llamarlos trabajadores y crear así una mayor y profunda división entre el proletariado, van en la misma dirección. Una división, “autóctonos e inmigrantes”, y ciertas ideas, como por ejemplo, la identificación entre “inmigración y delito”, o que “ya no hay trabajo para todos y que es necesario que se vuelvan a su país”, han calado profundamente en la sociedad española. Las diferentes medidas como: la nueva ley de extranjería, la negativa al empadronamiento en algunos ayuntamientos o la nueva circular policial sobre expulsiones de extranjeros son claros ejemplos de este ataque generalizado contra esta parte de la clase trabajadora.

Los ataques que están sufriendo en materia de derecho de residencia son gravísimos. La burguesía en el poder está intentando utilizar los ayuntamientos para intentar recortar los derechos de quienes quieren inscribirse en una localidad. Pero, ¿qué hay detrás del debate del no empadronamiento? ¿Tienen miedo los políticos a que los inmigrantes voten en las próximas elecciones europeas? ¿Sólo se pretendía que no tuvieran el derecho a la sanidad y a la educación? Muchos ayuntamientos españoles se encuentran en situación de quiebra técnica, y en algunos casos financiera. Han reducido el presupuesto para cualquier gasto social, como, por ejemplo, en materia de integración. A su vez, el capitalismo en crisis se dota de una ideología nacionalista y crea sus imágenes o ideas falsas, sus mentiras, sus mitos, que utiliza para ahondar la división de la clase trabajadora. Estas ideas son propagadas en la sociedad, ¿cuántas veces hemos escuchado que los  inmigrantes han colapsado la sanidad o la educación, que vienen a quitarnos el trabajo y tienen la culpa del paro, que sólo quieren las prestaciones sociales o que ellos vienen sin papeles y nosotros, los españoles, nos íbamos con papeles a trabajar a Francia o a Alemania?

Se pretende endurecer las condiciones de entrada y acogida. Las mafias y las redes de traficantes de personas imponen su ley. Buscan que los trabajadores extranjeros se hagan más sumisos. Los capitalistas pretenden avivar la competitividad entre trabajadores inmigrantes y nacionales, y favorecer la retórica de que los inmigrantes son los culpables de la situación de crisis laboral, la congelación de los salarios y el abaratamiento del despido. En época de bonanza económica no importaba que estuvieran regularizados o que las empresas pagasen sus impuestos por tenerlos contratados, pero ahora, para extraer mayores beneficios, los capitalistas entienden que deben fortalecer la economía sumergida o informal con el empleo de los “inmigrantes”, y de paso, evitar también que los pocos ahorros que han acumulado puedan salir de nuestras fronteras. Ahora estos trabajadores serán obligados a no tener contratos y a moverse geográficamente por todo el territorio. Las cifras lo dicen todo: el 54% de los trabajadores extranjeros ya se encuentran en la economía sumergida. Las consecuencias van a ser múltiples, desde dificultar el acceso a la justicia gratuita, las restricciones en el acceso al reagrupamiento familiar, el alargamiento del proceso de internamiento desde 40 a 60 días para los irregulares, etc. Del supuesto paraíso esto se ha transformado en un verdadero infierno.

Echamos en falta el internacionalismo proletario de las organizaciones obreras. Al colaborar con la burguesía, ya sólo existen para ellas mismas, y no para el conjunto de la clase trabajadora; es más, al dejar de tener presencia en los barrios obreros y en los centros de trabajo, y lo peor de todo, al no combatir en la calle las medidas explotadoras y la ideología capitalista de la precarización del trabajo y el rechazo al “extranjero”, han dejado el espacio libre para el racismo, la xenofobia y otras pestes. La burocracia sindical y buena parte de los partidos autoproclamados de izquierda han colaborado y consentido en la actual situación de los inmigrantes. Es muy importante la denuncia permanente de colectivos que trabajan con inmigrantes y ONGs y sus reclamaciones: la regularización para todos; el cierre inmediato de los centros de internamiento; el cese de los controles, detenciones y expulsiones; la eliminación de las restricciones para el reagrupamiento familiar y la igualdad en derechos, etc., e igualmente, la movilización internacional que se está preparando para el próximo 1 de marzo, puede ser una buena oportunidad para luchar por los derechos de todos. Pero creemos que hay que darle un sentido de clase; tenemos que rechazar los límites nacionales, y unirnos con los mal llamados “extranjeros” como clase trabajadora, para superar la crisis.

¡La lucha de los trabajadores es la única salida a la crisis!

Contacto: alterprol@gmail.com

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Privatización en cubierta en el grupo público Tragsa.

febrero 10, 2010

Privatización en cubierta en el grupo público TRAGSA.

Creemos, desde Alternativa Proletaria, que es importante que se conozca lo que está pasando en este grupo público. Dicho grupo es el siguiente “plato” a devorar por el insaciable apetito burgués. La situación laboral en las empresas del grupo público TRAGSA es lamentable, basta con leer lo que dijo el diario La República, el pasado octubre, que hablaba de “despidos masivos e ilegales en TRAGSA”, o en diversos blogs, pero hay más… sólo hay que hablar con los trabajadores para pulsar la verdadera situación de un drama que se cierne sobre una empresa pública. Un grupo público con más de dos mil trabajadores, de los cuales el 70% eventuales.

Si analizamos, de forma global, el momento económico y laboral en el que vivimos hallaremos las respuestas ante esta situación concreta. Nos encontramos ante un gobierno que dice defender los intereses del trabajador, un gobierno que, según su sindicato satélite (UGT), es el mejor aliado de los trabajadores.

Sin embargo, lo que realmente está asegurando es “la paz social” necesaria para la supervivencia y recuperación de los empresarios y banqueros, a costa de precarizar los puestos de trabajo. Además, ha empezado a plantear una ya meditada y cuasi pactada reforma laboral. Ha sido el mejor gobierno para los empresarios, puesto que la socialdemocracia, de nuevo, ha cumplido su misión de apaciguar las protestas proletarias en una situación delicada, en una economía en crisis.

A su vez, los principales sindicatos del sistema (UGT, CCOO, CSIF, etc.), son fieles cumplidores de las ordenes mandadas por su matriz política (en este caso, el PSOE). A ninguno les interesa perder su posición dentro del sistema, debido a que viven gracias a ser parte de ese puzle llamado Estado. No les interesa desmontar el sistema burgués, debido a que sus ingresos y su poder derivan de él.

El director de este drama esperpéntico no deja de ser otro que la burguesía. En su avidez por seguir acaparando mercados, y así seguir acumulando capital a costa del trabajo no pagado a los trabajadores, ha puesto sus ojos en los últimos mercados que quedaban por explotar: el sector público. El objetivo es subcontratar más del 50% de los servicios y quedarse con los más de dos mil millones en contratos que da el Estado para estudios, redacción de proyectos, control y vigilancia de las obras.

La sanidad, la educación, las empresas públicas…, lejos de la socialización, es decir, de avanzar las condiciones para que dichos segmentos pasen de ser públicos a socializados y gobernados por los propios trabajadores mediante asambleas, están siendo desmantelados y privatizados por un gobierno “socialista” con el consentimiento de sus herramientas sindicales. Siguen apuntalando el sistema capitalista del cual ellos forman parte, y de paso, cumplen la misión que les ha sido encomendada por la burguesía.

En este caso, el grupo TRAGSA funciona según derecho privado, es decir, como empresa privada, acumulando el capital a costa de la plusvalía generada a través del plustrabajo producido por los trabajadores. De este modo, “el Estado de derecho” es otro capitalista más al que mantener. Por lo tanto, el microcosmos del grupo TRAGSA, con todas sus empresas, cumple su función en el macrocosmos estatal.

En este sentido nos encontramos con un gobierno que cede ante las presiones del grupo de ingenierías asociadas, Tecniberia. En dicha presión, no sólo ha cedido a Tecniberia hasta el 50% del mercado, sino que el grupo TRAGSA ha iniciado una política de subcontratación a dichas ingenierías, lo que curiosamente incrementa los costes, pues el coste del trabajador subcontratado es del orden de 3 veces superior al de un trabajador contratado, teniendo además una situación más precaria que el contratado directamente.

A costa del empleo directo se fomenta una subcontrata cuyos costes desorbitados no benefician al trabajador subcontratado, sino a los bolsillos de la subcontrata y, por otro lado, la subcontratación cambia trabajadores con menor precariedad por trabajadores sumisos debido al resultado de la precarización que lleva consigo la mencionada subcontratación.

Como se dijo en el periódico La República, “Durante años la política de empresa ha sido hacer contratos temporales hasta llegar a dos años, y entonces el empleado pasa a plantilla con contrato indefinido. Sin embargo, este año se ha producido un cambio en la dirección y en RRHH, y se han colocado en dichos puestos personas de confianza del Ministerio. Con la situación de crisis que se vive en el país, y aun siendo una empresa que genera importantes beneficios, y según denuncian los trabajadores, desde el Ministerio se han dado órdenes de que la empresa ha de cesar su crecimiento, no firmándose ningún contrato indefinido más”.

Nos encontramos ante una dirección de origen político, es decir, “socialista”, que lejos de realizar sus vociferadas promesas, está fomentando la inestabilidad y la precarización laboral para engordar las arcas de los capitalistas. Pero no solamente esto, sino que está regalando y prostituyendo empresas de capital público que teóricamente nos pertenecen a todos (después dirán a la hora de que paguemos impuestos que el Estado somos todos), cuyos beneficios no solamente sociales, sino económicos, podrían engordar las arcas estatales si siguieran siendo públicas.

 Ante todo este despropósito, nos encontramos con un Comité de Empresa que en vez de apoyar los escritos en prensa que reflejan la situación, los denuncia, y en vez de airear el asunto y apoyar dichas acciones, pretende silenciar la lucha.

Los trabajadores han confiado la defensa de sus derechos a la propia empresa (esto no es nuevo en el panorama laboral español). A la mayoría del Comité no le interesa, además, movilizarse porque pararían la ejecución de los proyectos a ellos encargados, anteponiendo así, sus intereses de ascenso particular al de los trabajadores. Otros miembros querrán mantener la paz siguiendo la consigna de sus superiores sindicales y así aspirar a ser liberados y vivir a costa del trabajador. Esto es un ejemplo de lo que son los comités de empresa y para qué sirven, en estos momentos, las elecciones sindicales.

Pero este posicionamiento del comité no es una sorpresa. El comité está compuesto por los sindicatos mayoritarios y dichos sindicatos son uno de los pilares del gobierno, el cual nombra a la dirección de la empresa… son los mismos… es, en el mejor de los casos, idealismo puro que éstos luchen por sus representados, es decir, por los trabajadores. La mayoría son jefes, es decir, la cara de la empresa ante los trabajadores.

En esta empresa la táctica del comité y la empresa ha sido engañar a los trabajadores en referencia a la situación de los que están trabajando sin contrato, es decir, trabajadores que se les ha cumplido el contrato pero siguen en nómina aludiendo al “fraude de ley”. Sin embargo, no existe ningún “fraude de ley”. La situación de trabajar sin contrato por caducidad de éste pero en nómina y cotizando a la Seguridad Social está recogida en el ordenamiento jurídico laboral: el trabajador pasa a ser automáticamente indefinido y como tal debe de ser tratado y reconocido por la empresa con un nuevo contrato que refleje la actual situación contractual.

Los trabajadores están solos. El comité de empresa por los motivos antes expuestos, ha boicoteado todo intento por parte de los trabajadores de defender sus puestos de trabajo. Sólo ha planteado “una sentada” (como si fuera un patio de colegio) para enfriar los ánimos junto con una nota de prensa ridícula. Los trabajadores que propusieron otras alternativas fueron ignorados. El esperpento alcanzó cotas inimaginables cuando el comité no se responsabiliza de su propia criatura (la nota de prensa), advirtiendo a los trabajadores que a partir de ahora están solos.

Lo curioso es que realmente el trabajador siempre has estado solo, puesto que el comité solo mira por la máquina de café, por el mantenimiento de sus privilegios y por el “bien” de la empresa, y no por los derechos de los trabajadores. Para ellos, como para la empresa, los trabajadores son un número más del cual servirse.

Por otro lado, tanto el comité como la empresa intentan dividir a los trabajadores haciendo ver que sólo es un problema que afecta a los temporales. Sin embargo, el trabajador indefinido debe de ser solidario con los que no lo son, pues cuando no queden de éstos irán a por ellos. La orden es clara desde el Estado: dar paso a la iniciativa privada. La empresa y el comité dividen al trabajador y así que la lucha pierda fuerza. Si los indefinidos no se unen a la lucha su destino tarde o temprano será el mismo: la calle, el paro o la precariedad.

Como se planteó en prensa el pasado octubre, “actualmente, muchos de sus empleados se encuentran en fraude de ley, es decir, han pasado dos años y no solo no se les ha dado a firmar un contrato indefinido sino que en muchos casos se les ha hecho firmar un nuevo contrato temporal. Las nuevas órdenes, además de no hacer más contratos indefinidos, son las de despedir a los empleados a quienes les toque ser indefinidos el año que viene, no renovando sus contratos temporales a final de año, y de despedir a la gente que ya debería ser indefinida también a final de este año, y de forma ilegal, sin pagar la clásica indemnización de 45 días por año de trabajo”.

Por último, no queremos dejar de señalar que las subcontratas del sector (ingenierías y telecomunicaciones) son Empresas de Trabajo Temporal “camufladas”. Ello supone la mercantilización aún más del trabajador. De él no sólo vive la empresa que recibe el plustrabajo, sino además la empresa que proporciona la mercancía, es decir, que proporciona el trabajador a la empresa matriz. Sin exponer nada, dichas subcontratas cobran mínimo hasta 3 veces más que el coste de la contratación directa del trabajador por parte de la empresa adquirente del servicio.

Desde Alternativa Proletaria creemos que si nadie trabaja por el trabajador, que nadie decida por él. En este caso, como en muchos otros, los comités encauzan las luchas haciéndolas perder fuerza, son parte de la empresa y tienen privilegios que los trabajadores no tienen. Por esta razón, apoyamos la organización de unos comités obreros, verdaderamente asamblearios, que sirvan para los intereses reales de l@s trabajadores.

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¡¡Trabajador lucha, tu puesto de trabajo peligra!!

febrero 10, 2010

Alternativa Proletaria, 10 de febrero de 2010

¡¡Trabajador lucha, tu puesto de trabajo peligra!!

-La empresa, por órdenes de un gobierno lacayo del capital, tiene órdenes de sustituir tu puesto de trabajo por subcontratación, empezando por los temporales y terminando por los indefinidos, para así, enriquecer a cuatro empresarios, sabiendo además que, en el mejor de los casos, los costes de cada trabajador subcontratado saldrán mínimo tres veces más que cualquier coste laboral vuestro. Todo para dar paso a la iniciativa privada, cuyo único fin es el lucro. No es cierto que no haya trabajo, siguen contratando personas a través de subcontratas.

-El comité de empresa de Tragsega, en vez de apoyar los escritos en prensa que reflejan la situación, los denuncia. Es decir, en vez de airear el asunto y apoyar dichas acciones, pretende silenciar la lucha.

-El comité os pide, a vosotros trabajadores, informes de vuestra situación, mientras que exige a RRHH un informe por el despido de un director, es decir, no alza la voz por vuestros derechos y sí por el de un mando.

-El comité está compuesto por los sindicatos mayoritarios. Dichos sindicatos son uno de los pilares del gobierno, el cual nombra a la dirección de la empresa… son los mismos… ¿esperáis que éstos luchen por vosotros? La mayoría son jefes, es decir, la cara de la empresa ante ti. Querrán mantener la paz, siguiendo la consigna de sus superiores sindicales, y así aspirar a ser liberados y vivir a costa del trabajador. ¿Piensas que se van a “mojar” por ti, poniendo en riesgo su posición?

-El comité y la empresa os engañan. No existe “fraude de ley”. La situación de trabajar sin contrato por caducidad de éste pero en nómina y cotizando a la S.S está recogida en el ordenamiento jurídico laboral. El trabajador pasa a ser automáticamente indefinido y como tal debe de ser tratado y reconocido por la empresa con un nuevo contrato que refleje la actual situación contractual.

-La reunión del día 19 demostró que tú, trabajador o trabajadora, estás solo. El comité de empresa por los motivos antes expuestos, boicoteó todo intento por parte de los trabajadores de defender sus puestos de trabajo. Sólo planteo la tontería de la sentada (como si fuera un patio de colegio) para enfriar los ánimos junto con una nota de prensa ridícula. Los trabajadores que propusieron otras alternativas fueron ignorados. El esperpento alcanzó cotas inimaginables cuando el comité no se responsabiliza de su propia criatura (la nota de prensa), advirtiendo a los trabajadores que a partir de ahora están solos. Lo curioso es que realmente tú, trabajador, siempre has estado solo, puesto que el comité sólo mira por la máquina de café, por el mantenimiento de sus privilegios y por el “bien” de la empresa y no por tus derechos. Para ellos, como para la empresa, eres un número del cual servirse.

-Trabajador indefinido, sé solidario con el que no lo es, pues cuando no queden de éstos irán a por ti. La orden es clara desde el Estado: dar paso a la iniciativa privada, para ellos sobráis todos. La empresa y el comité os dividen para que no os unáis, y así que la lucha pierda fuerza. Si no te unes tu destino tarde o temprano será el mismo.

Si nadie trabaja por ti, que nadie decida por ti. Los comités encauzan tus luchas haciéndolas perder fuerza, son parte de la empresa y tienen privilegios que tú no tienes. Organízate en comités obreros, y/o pide ayuda a otros sindicatos (CNT, CGT, Solidaridad Obrera, etc.…).

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Frente a las mentiras del gobierno, ¡Organízate y Lucha!

octubre 26, 2009

Alternativa Proletaria, 26 de Octubre de 2009

Frente a las mentiras del gobierno, ¡Organízate y Lucha!

El gobierno de Zapatero nos dice ahora que lo peor de la crisis ha pasado. Miente, como ha mentido durante todo este tiempo. Durante meses, negaron que la crisis existiera. Y a todos los que sencillamente reconocíamos la realidad, nos acusaban de alarmistas y de hacerle el juego al PP, que es tan responsable de la crisis como el PSOE. Cuando finalmente tuvieron que admitir la gravedad de la situación, sin reconocer sus errores y mentiras, nos dijeron que confiáramos en ellos y en las medidas que estaban tomando, y que pronto veríamos la recuperación. Pero el resultado de todo este proceso es que desde comienzos de 2008 el número de parados se ha más que duplicado, superando ya los 4 millones; que miles de empresas han cerrado o han despedido a muchos de sus trabajadores; que ha aumentado el número de personas pobres, que no pueden hacer frente a sus necesidades más básicas (vivienda, alimentación); que la economía sumergida crece, aumentando la precariedad y la explotación. Y que el gobierno lo único que ha hecho en realidad es regalar millones y millones de euros a las grandes empresas y bancos, mientras que a los trabajadores nos dejaba las miserias.

Si se analiza lo que el gobierno ha ido haciendo realmente, sus mentiras quedan al descubierto.

Durante los últimos meses de 2008 y comienzos de 2009, el gobierno asistió sin hacer nada a la quiebra de miles de pequeñas y medianas empresas, asfixiadas por lo que le debían las propias administraciones, en especial las municipales. Esas empresas dejaron en la calle a cientos de miles de trabajadores, y las economías de muchas localidades se arruinaron. En lugar de dar dinero a los ayuntamientos para que pagaran sus deudas, se actuó a favor de las grandes empresas, ayudando a la concentración por la vía de la eliminación de las pequeñas. Mientras, los bancos recibían ayudas millonarias que revertían sólo en sus beneficios. Y se permitía a las grandes empresas que hicieran Expedientes de Regulación de Empleo y despidos masivos.

Después se anunciaron una serie de medidas especiales para paliar los efectos de la crisis. La más destacada es el Plan E. Ese dinero podía haber servido para que los ayuntamientos pagasen lo que debían y desarrollasen iniciativas útiles para los trabajadores y los ciudadanos. Pero esos fondos estaban destinados a enriquecer a grandes empresas, a través de sus contratas especialmente. El caso de FCC (Fomento de Construcciones y Contratas, la empresa de las Koplovitz) es quizás uno de los más significativos. Porque además, se impedía que los ayuntamientos gestionasen directamente los fondos, a través de empleo público de calidad en aquellas actividades que los municipios considerasen convenientes. Todo estaba diseñado para esas grandes empresas, dedicadas a obras públicas en muchos casos inútiles o que no eran prioritarias (alquitranado de calles,…). Eso sí: los plazos estaban pensados para que justo antes de las Elecciones Europeas se pudiese sacar una cifra de reducción del paro.

Así fue: se nos vendió a bombo y platillo que el paro había descendido en Mayo, diciendo incluso que eso era una muestra de cambio en la tendencia y de salida a la crisis. Y que era gracias al Plan E. No hace falta ser muy listo para darse cuenta de que lo que en realidad habían hecho era amortiguar la destrucción de empleo, maquillar los resultados. Ni para saber que los empleos que se destruyen son mucho mejores que los que el Plan E crea. Porque los trabajos del Plan E están muy mal pagados y son precarios y temporales (casi todos oscilan entre unos pocos días y 3 meses). Tras las elecciones, la Encuesta de Población Activa nos devolvió a la dura realidad y evidenció las mentiras gubernamentales: el paro seguía creciendo de forma masiva. El Plan E ha creado ya 420.636 puestos de trabajo. Pero los parados son 4.123.300.

Como la situación de muchos desempleados era pésima (en verano, más de 1 millón habían agotado las prestaciones), el gobierno tuvo que ampliar los subsidios, a través de los famosos 420 euros. Pero no lo hizo para todos, abandonando a su suerte a los que más tiempo llevan sin cobrar nada. Y como para pedir el subsidio hay que realizar una serie de acciones formativas (que impiden trabajar), muchos parados ni siquiera lo han solicitado. Porque ese dinero, esa miseria, no es suficiente para vivir, y muchos parados necesitan buscarse la vida en la economía sumergida, ilegal. ¿No tenía previsto esto el gobierno? Cada uno deberá pensar lo que quiera, pero lo cierto es que es más fácil destinar fondos cuando se sabe que no se van a gastar.

Ahora se nos dice que se va a cambiar el modelo productivo. Pero en realidad, al igual que están haciendo todos los gobiernos, se va a subvencionar, con dinero de todos, que las grandes empresas se adapten a la nueva realidad y se apropien sin coste de las actividades que sean productivas. Le estamos pagando a los bancos sus inversiones especulativas que llevan a la miseria a millones de personas. Le estamos pagando a los especuladores del ladrillo que se reconviertan en empresas beneficiarias de obras públicas e incluso, como pasa en Madrid con FCC, en empresas sanitarias. Le estamos pagando a las grandes eléctricas que se queden con el negocio de las renovables (unas energías que pueden cambiar también socialmente el modelo energético); le estamos pagando a las multinacionales del automóvil su reconversión ante el agotamiento del petróleo; y estamos entregando los servicios y suministros públicos esenciales (sanidad, educación, agua, limpieza,…) a las multinacionales y sus contratas sin que les cueste ni un euro.

Y, para pagar todas estas cosas, el gobierno ha iniciado un cambio en su política fiscal, en los impuestos. Se nos dijo que las rentas más altas iban a costear la protección de los más débiles y el mantenimiento de los servicios públicos. Pero al final el propio gobierno ha tenido que reconocer que esto no es cierto. Seremos los trabajadores, los asalariados, los que de nuevo paguemos los gastos del gobierno. Trabajadores, autónomos y la pequeña burguesía (a la que la crisis y el gobierno condenan a empobrecerse y convertirse en proletarios). Las grandes fortunas y las grandes empresas tienen garantizado que ellos no pagarán. Al contrario. Las más grandes subvenciones las siguen y seguirán recibiendo ellos, con la excusa del mantenimiento del empleo y de la economía en general. Y se les sigue permitiendo que hagan lo que quieran, que dediquen el dinero público que se les regala a sus beneficios, y que sigan despidiendo trabajadores.

Ante todo esto, ¿qué podemos hacer los trabajadores? Desde luego, confiar en los gobernantes no. Porque ellos son lacayos de la patronal y las multinacionales. Tenemos que plantear alternativas que sirvan a los intereses de la clase trabajadora. Y tenemos que defender esas alternativas a través de la lucha contra el capital, los capitalistas y sus burócratas.

La crisis para nada ha acabado. Y la conflictividad laboral y social aumenta, lo reconocen hasta los empresarios. En esos conflictos, los trabajadores debemos plantear propuestas que ataquen al corazón del sistema capitalista, y que prefiguren una sociedad nueva y distinta, en la que cuenten los intereses de la inmensa mayoría. Por eso, frente a los despidos, EREs y cierres, tenemos que ocupar las empresas en crisis y autogestionarlas, obligando al poder político a reconocer ese proceso. Como hacen nuestros hermanos en Argentina y en otros países, mostrándonos el camino. Por eso, frente a los subsidios de miseria tenemos que exigir el reparto del trabajo, y con él de la riqueza, entre todos. Y frente a las subvenciones a intereses privados tenemos que exigir que todo el dinero público sea invertido y gestionado de forma pública.

¡La lucha de los trabajadores es la única salida a la crisis!

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Frente al paro y la precariedad, ¡organízate y lucha!

octubre 8, 2009

Alternativa Proletaria, 8 de octubre de 2009

Frente al paro y la precariedad, ¡organízate y lucha!

Desde el mes de Marzo, las diferentes Asambleas de parados que se han ido constituyendo en ciudades y pueblos de todo el país han venido realizando acciones de protesta. En Madrid ocuparon simbólicamente una oficina del INEM; en Córdoba realizaron una concentración, en Barcelona también lo hicieron pidiendo empleo frente al Ayuntamiento y ocuparon un edificio municipal; en Morón se encerraron en el Ayuntamiento, lo mismo pasó en Úbeda, donde se le exigió al alcalde que se comprometiera a emplear a los parados de la localidad en las obras que se iban a ejecutar; en Murcia se hizo una marcha en la que participaron unas cuatrocientas personas, en Vizcaya, Sabadell, Tarrasa, Granada, etc.

Y tras el verano, el 2 de Septiembre los miembros de la Asamblea de parados de Málaga se concentraron frente a la Delegación de Empleo y “acordaron seguir concienciando y movilizando a la población ante el problema del paro, así como mejorar la coordinación entre ellas, con el fin de conseguir mayor afluencia en próximas concentraciones”; el 11 de Septiembre los parados de Barcelona, junto a los trabajadores de las empresas en crisis, intervinieron en la Diada de Cataluña y acusaron al gobierno tripartito de hacer políticas antiobreras; el día 12 centenares de personas se manifestaron en las calles de Bailén; el 19 se realizó una marcha por el empleo en Jaén en la que participaron unas 250 personas; el 26 hubo una concentración en Bilbao en defensa del reparto del empleo y por un salario digno,…; y el 4 de Octubre, en Sevilla, en la manifestación contra el paro y la precariedad, miles de personas gritaron “que la crisis la paguen los capitalistas”.

El aumento del paro, con más de 4.200.000 desempleados, y la incapacidad de dar repuesta a esta difícil situación por parte de los sindicatos, son las razones por las que los parados y paradas se organizaron en Asambleas locales o Plataformas. Con todas sus limitaciones y dificultades. Pero ellos y ellas saben, mejor que nadie, que si no luchan por conseguir un puesto de trabajo nadie se lo va a dar.

Lo primero que realizaron, en casi todos los sitios, fue dirigirse a los Ayuntamientos, a la desesperada, en busca de alguna solución laboral, aunque sea temporal. Sin embargo, tras el despilfarro económico de estos años atrás y las deudas que arrastran, la situación de los Ayuntamientos, en quiebra técnica y prácticamente en quiebra financiera, no parece indicar que por sí mismos puedan garantizar la creación de puestos de trabajo estables. Los Ayuntamientos, prácticamente, lo único que han podido ofrecer a los parados y paradas ha sido: poder inscribirse en nuevas bolsas de trabajo; participar en el escaso y temporal empleo que se pueda generar gracias a los planes del gobierno o los fondos de inversión regionales, o bien, derivarlos a Asuntos Sociales para que les atiendan sus demandas más básicas. Para muchas familias existe una auténtica necesidad de asegurarse la subsistencia, algo que en esta crisis económica no les está garantizado.

Otra salida ofrecida es la formación, pero el horizonte no es nada halagüeño. Los cursos para parados que se imparten por parte de patronales, sindicatos y academias privadas son, en la mayoría de los casos, de dudosa calidad. Funcionan ante todo como empresas, y hacen lo que sea para recibir más dinero. Como resultado, las personas no salen medianamente cualificadas, lo que les deja sin opciones de salida. Pero el parado “sale satisfecho” porque obtiene un título que le da esperanzas, y la evaluación que hace del curso es buenísima, lo que sirve para que se concedan y financien más cursos. El “mamoneo” de dichas academias en el INEM de turno es lamentable. En estos tiempos de crisis es necesaria una formación de calidad y pública, y por supuesto evitar estas historias y que unos cuantos hagan negocio a costa de los parados.

El gobierno, por su parte, sabía perfectamente cómo sería la evolución del paro. Lo único que ha hecho es esperar al verano y al auge del turismo, entregar dinero a las constructoras para obras y hacer propaganda de un cambio de modelo productivo en nuestra economía que no se ve por ningún lado. Con esto creían que acallarían a los trabajadores. Mientras tanto, el partido ¿socialista? en el poder repartía millones entre los bancos y las grandes empresas. Pero permitía que se destruyesen, sólo en un año, más de un millón de puestos de trabajo. Ante la presión de los sindicatos, el gobierno tuvo que ampliar (ni siquiera salió de él) la nueva prestación social, esos 420 miserables euros, para evitar, a corto plazo, que los parados tuvieran que mendigar a las puertas de Cáritas.

A pesar de que nos quieran engañar hablándonos de lenta recuperación económica y de los famosos brotes verdes, no existe un verdadero programa para crear empleo. De hecho, lo que se nos avecina podría ser un ligero repunte económico sin crear puestos de trabajo. El capitalismo ya no sabe qué hacer con toda esta población sobrante. El paro y la precariedad laboral seguirán siendo utilizados para someter aún más a los trabajadores.

La economía capitalista en España, basada en la especulación inmobiliaria, en el ladrillo, en el turismo de sol y playa y en la destrucción del medioambiente, no podrá ya incorporar tanta mano de obra parada al mercado laboral. Lo único que se está haciendo es cambiar el ladrillo por el cemento. La solución que aporta el gobierno es seguir dando dinero público a las empresas privadas con la excusa del mantenimiento del tejido productivo. Así está pasando, por ejemplo, en el sector del automóvil. Mientras, la solución para la patronal y el Partido Popular es flexibilizar, aún más si cabe, el mercado laboral y abaratar la contratación y el despido.

Los parados y paradas siguen yendo a las oficinas del INEM y buscándose la vida. Aunque sea en una “economía sumergida” que supera ya al 20% del PIB y aceptando trabajar sin contratos laborales. La consecuencia directa en el mercado laboral, si no se invierte esta tendencia con la lucha de los trabajadores, será la extensión aún más de la precariedad laboral. Así el proletariado será sometido y doblegado una vez más.

LA SALIDA A ESTA CRISIS NUNCA PODRÁ SER INDIVIDUAL. TIENE QUE SER COLECTIVA. A pesar de la apatía y desmovilización social que parecemos vivir, y de la desconfianza de los trabajadores hacia las organizaciones políticas y sindicales que dicen representarlos. Afortunadamente, todavía hay parados y paradas que combaten y luchan por sus derechos y quieren transformar esta realidad. Sus acciones van mucho más allá de la simple protesta y están sirviendo para crear tablas reivindicativas útiles. Estas propuestas son algo más que declaraciones de principios: reparto del trabajo con jornadas laborales entre 30 y 35 horas semanales, la prohibición de los despidos y los EREs, un salario digno con la subida del salario mínimo a como mínimo mil euros, la prohibición de las horas extraordinarias, etc. Son propuestas que verdaderamente pueden permitir, a corto plazo, la creación de puestos de trabajo indefinidos. Un empleo público, digno, y sostenible con el medioambiente.

Romper con la dinámica actual, unificar las luchas, extenderlas y crear una verdadera movilización social son las tareas que todos los trabajadores tenemos por delante.

¡ORGANÍZATE Y LUCHA!

Puedes descargar esta Hoja Informativa (en formato word/pdf) en la sección Alternativa Proletaria